Formado en el INER y en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición · Titular de Áreas Críticas del INER
La prueba que mide cuánto aire mueven tus pulmones. Es la base para diagnosticar y vigilar el asma y la EPOC.
Toracocentesis y biopsia pleural por punción para estudiar y tratar el líquido acumulado alrededor del pulmón.
Atención a distancia para seguimientos, revisión de estudios y pacientes que viven fuera de la ciudad.
Conocer a detalle al paciente y su padecimiento es el primer paso de un buen diagnóstico. La consulta dura lo que haga falta.
Solicito únicamente los exámenes que aportan información útil para tu caso, no una lista de rutina.
El tratamiento no termina al salir del consultorio: doy seguimiento a la evolución de cada paciente.
Daño progresivo de los bronquios y del pulmón, casi siempre por años de tabaco o de humo de leña. Empieza con tos y flemas por la mañana y avanza hacia la falta de aire con esfuerzos cada vez menores. Se confirma con una espirometría, y tratarla a tiempo frena su avance y evita hospitalizaciones.
Los bronquios se inflaman y se cierran ante ciertos estímulos, y aparecen silbidos, tos nocturna y opresión en el pecho. Bien controlada no debería causar crisis ni visitas a urgencias: la clave es el tratamiento correcto y usar bien el inhalador.
Infección del pulmón que causa fiebre, tos con flemas, dolor al respirar y falta de aire. En adultos mayores o con otras enfermedades puede complicarse rápido. Después del episodio conviene confirmar que el pulmón se recuperó por completo.
Reserva tu consulta hoy mismo y da el primer paso hacia una mejor salud respiratoria.